Tengo un apetitoso pastel de colores otoñales ante mis ojos, un puñado de sabores que se ven rebañados de la frescura primaveral de las aguas irlandesas. Tengo un momento mio, muy mio, al menos por unas horas. Lucho con la informática durante algunos minutos y logro violar la ley y los principios de la SGAE, trayendo a mi lado a Manolo garcía para dar consistencia a este momento. Y sobre los tejados se escapa la tarde...
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